“Ese vaivén, cuando el obrero va y los vecinos ven”
Los vaivenes de la relación entre el constructor con los vecinos de las obras, es como el péndulo que forma el silletero que revoca y pinta la medianera, por estética y por la imperiosa necesidad de aislarlo para evitar filtraciones en el nuevo edificio construido.
Es habitual que los vecinos de una obra, de repente, se convierten en guardianes de la medianera, como si fuera la última medialuna del desayuno, impiden el normal desarrollo y terminación de las tareas de cerramiento del muro divisorio con vuestra obra.
Sin embargo, la Ley nos ilustra que el dominio no es absoluto, y otorga algunos permisos para ingresar en el inmueble del vecino para revocar, pintar e impermeabilizar el muro. La Ley permite y autoriza colocar INSTALACIONES PROVISORIAS (poner andamios u otras instalaciones provisorias, etc.), como también lograr el paso de personas/obreros/técnicos/etc. en el inmueble lindero, y los vecinos NO PUEDEN IMPEDIRLO. Interesante norma del Art. 1977 del Código Civil y Comercial de la Nación.
Veamos, la autorización no es automática, pues resulta necesario informar, intimar, avisar y coordinar con los vecinos, caso contrario el vecino podría realizar denuncias por invasión o intrusión ante la policía o el G.C.B.A..
Singularmente algunos vecinos buscan entorpecer, y obstaculizar las tareas durante el proceso constructivo, con lo cual es primordial dejar expuesto al vecino a ésta autorización legal que permite pasar al inmueble lindero, y cualquier evasiva u oposición del lindero justifica también un requerimiento formal, por los eventuales daños y perjuicios que ello podría generar (daños materiales por éstas filtraciones u otras, mayores costos y tiempo para la obra, etc.).
Para el caso de evasivas, condicionamientos u oposiciones de los vecinos, la Ley propone avanzar en forma rápida y elegante: un pedido judicial, es de los más sencillos y breves del Código, lo cual economiza los tiempos y nervios que genera la mala actitud del vecino para terminar la obra.
El desenlace es prácticamente único, por las buenas o por las malas, se supera el impedimento y la mala actitud del vecino, para poder terminar la obra. El muro se revoca, la obra se termina, y usted puede celebrar su victoria.
En resumen, la Ley le brinda las herramientas necesarias para asegurar la continuidad de su obra. No permita que un vecino molesto detenga el avance de su proyecto.
En LeyArq Abogados sabemos, que muchas veces los vaivenes de la relación con el lindero amenazan su obra, pero ¡estamos para ayudarlo! Contáctenos y descubra cómo podemos guiarlo para superar éste impedimento y finalizar su obra sin contratiempos.
Dr. Tomás Sepliarsky.
Abogado
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