Mientras revisamos las ultimas consultas recibidas y el alcance de los temas asesorados, notamos que en las relaciones profesionales de locaciones de obra y servicios entre comitentes y profesionales de la arquitectura/ingeniería, abundan los descontentos que finalizan en denuncias de ética hacia los profesionales. Advertimos que vemos cada vez más comitentes que no eligen al abogado para asesorarse respecto los alcances de la contratación, el objeto, el plazo, las obligaciones del profesional en orden a si se encomendó un proyecto, una dirección de obras y/o una representación técnica, sino que directamente recurren a la consulta del Consejo Profesional o Colegio que nuclea a los matriculados para ejercer “denuncia de ética”.
La herramienta es eficaz. Ello por cuánto, el comitente/cliente puede plasmar de su puño y letra los incumplimientos que le atribuye al profesional, qué, en la mayoría de los casos, resultan hasta propios del tipo de contratación y encomienda profesional. Lo hace de modo solitario, exagerado y felizmente gratuito.
Y asimismo peligrosa. Queremos decir con esto, que en caso de rechazo no habrá costas ni costos, no habrá erogaciones de honorarios, ni gastos en profesionales abogados, peritos y/o tasas judiciales. Es decir que el denunciante, no tendrá que afrontar consecuencias ni económicas ni de ninguna otra naturaleza. Asimismo, advertimos que la mayoría de las veces el escenario se plasma sin argumentar válidamente qué artículos del Código de ética se están violentando, sino que basta con hacer afirmaciones bastantes sencillas como por ejemplo que: el profesional no entregó facturas, el profesional no presentó remitos ni comprobantes de pago, el profesional no se encontraba presente en obras, el profesional cometió errores que culminaron en costosas reparaciones, etc.
En apretada síntesis, notamos a diario que los Colegios/Consejos acceden a generar sumarios y hacer a los matriculados presentar descargos y defensas para defender los alcances de la contratación y sus labores y no cuestiones éticas. Pero todo termina confundiéndose. Entonces son los Colegios/Consejos quienes terminan intentando dirimir discrepancias meramente civiles de “incumplimientos contractuales” brindándole al comitente de modo gratuito un lugar donde perseguir al profesional. Ello sin haber discutido las cuestiones en las sedes pertinentes: sede civil, sede penal o sede comercial.
Por supuesto, en la mayoría de los casos, recurrir a la justicia resulta más costoso, requiere un mayor bagaje probatorio y siempre tendrá el alea de poder probar las afirmaciones, el alcance de las mismas y que encajan en algún tipo de delito penal o de incumplimiento contractual, sea civil o comercial.
Si bien nadie está exento en su vida profesional de quedar sometido a una investigación respecto sus labores, el alcance de las tareas ejecutadas y ser sancionado en caso de haber cometido faltas de ética, las denuncias indiscriminadas se vuelven peligrosas y hay que defenderse adecuadamente.
Algunas pautas que recomendamos sigan los profesionales son:
- Plasmar en un contrato o presupuesto los alcances de los servicios ofrecidos e incluidos en la contratación y los excluidos.
- Cuando usted como profesional ofrezca un proyecto, especifique lo que contiene el mismo y si se incluye o excluye la gestión municipal para la aprobación, derechos municipales, y costos. Sea muy claro respecto si la obra requiere permiso o basta un aviso y en su caso informe al comitente adecuadamente las consecuencias para las obras.
- Cuando usted como profesional ofrezca dirigir una obra, especifique que significa ello, cuantas veces concurrirá a la obra, etc. Sea muy preciso detallando si ello incluye algún tipo de gestión de “administración” respecto materiales y/o mano de obra y seguros.
- No reciba dinero del comitente sin otorgar un recibo, incluso provisorio y de su puño y letra, detallando si es a cuenta de honorarios profesionales y/o para el pago de mano de obra y/o para el pago de materiales. Sea ordenado, arme una planilla y haga firmar a su comitente, cada entrega.
- Sea muy específico respecto si hay cobertura de seguros, si tiene que contratarlos el comitente. Si hay cobertura de cuestiones relacionadas a la seguridad e higiene o en su caso si quedan excluidas de la contratación.
- Proceda a fijar plazos provisorios, y vaya informando vía whatsapp, mail o el mecanismo que deje rastro de ampliaciones de plazos, retrasos, costos, etc. Siempre busque entregar la obra de modo provisorio y de modo definitivo, labrando recepciones de puño y letra suya y del comitente.
- Ante un comitente/cliente que no comprenda el alcance y contenido de los servicios que incluyen su encomienda/contrato, siempre proceda a generar elementos por escrito explicativos de adicionales, demoras, gestiones, multas, etc.
- No acceda a administrar la obra si no es una encomienda perfectamente acordada y abonada por su comitente. Siempre reitere cuál es el alcance de dirigir la obra y sus límites.
- Nunca asuma encomiendas de imposible realización, sea porque tiene un comitente exigente o porque no quiere perder un trabajo y con ello sus honorarios.
Todo lo dicho, no le evitará denuncias de ética, pero le servirá ante su propio Colegio/Consejo para poder defender la adecuada ejecución de sus servicios profesionales desde la buena fe de haberle explicado siempre y en todo momento al comitente el alcance de las labores.
Ello no sólo hace a las buenas prácticas, sino que además difícilmente pueda ser acusado de “desprestigiar la profesión” o haber cometido faltas de ética.
Si algo estamos vislumbrando es que cada vez más los profesionales están expuestos a defenderse administrativamente de comitentes ávidos de escarnio que no trepitan en formular relatos exagerados, que jamás pasarían el tamiz de la justicia. Pero que pueden generar denuncias de ética difíciles de revertir.
Dra Natalia Sánchez Lunghi